jueves, 26 de noviembre de 2009

Cada loco con su tema

El primer paso es reconocerlo, y en ello estoy. Creo que me he enganchado.

Todo empezó hace apenas tres meses. Por aquel entonces no sabía aún cuanta cantidad echar ni si realmente iba a funcionar, y de hecho, la primera vez no obtuve el resultado esperado.

Poco a poco ha ido pasando el tiempo y ya soy una experta. Domino a la perfección el método y la técnica. Y qué textura, qué olor... insuperable. Solo hay un problema, es adictivo. Cada semana que pasa necesitas más cantidad para obtener mejor resultado. Y aún así nunca estás contento.

Es una de las pocas cosas en las que no escatimamos recursos a la hora de hacer la compra. La primera vez escogimos el más barato, pero pronto nos dimos cuenta de que no debía ser así. Hay necesidades que están por encima del ahorro.

Qué suavidad, qué olor, qué frescura... Lo mejor es ahora, en estos momentos, cuando el olor a rosas invade toda la habitación durante horas...





Y es que la culpa no es mía, es de las instrucciones en alemán, que así no hay quien se entere de cuanto suavizante hay que echar en la lavadora y entonces echas, y echas y echas....y siempre te parece poco....y claro  ¡Te acabas viciando!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pongámonos serios

Hoy es el día contra la violencia de género, y sí, estoy de acuerdo en que esto de los "días de" es una tontería. Probablemente hoy sea el día del apareamiento del calamar gigante y de los taxistas del Tirol, pero también hay "días de" que es bueno tomarse en serio.

Así que hoy es un buen día para pararse unos minutos y recordar. Recordar que la víctima puede ser tu vecina, tu tía o la cajera del supermercado que te sonríe tristemente todos los días.

Os dejo con un corto de apenas tres minutos que hace reflexionar.




Porque la violencia nunca debería ser un juego

martes, 24 de noviembre de 2009

Chuleten-landia

Dos de la tarde. Después de una mañana estresante con siete horas de clase y dos amagos de poner exámenes en fechas extrañas Peibol y yo comemos apuradamente un bocata dándole el último repaso al examen de las cuatro (primer examen en Viena y por lo tanto los dos haciéndonos caquita en los pantalones). A nuestra derecha vemos que un chico tiene los mismos apuntes que nosotros, le preguntamos y nos dice que sí, que tiene el mismo examen. Seguimos estudiando y al cabo de veinte minutos un amigo viene a buscarlo, nos desean suerte y se van los dos a otra mesa a hablar tranquilamente.


Peibol - “Oye Bego, esos dos están hablando de lo más tranquilos”
Bego - “Lo tendrán muy bien estudiado”
Peibol - “Qué dices! ¿ No has visto el taco de chuletas que le trajo el amigo?”


Me decido entonces a girar la vista disimuladamente y me encuentro con un fajo de chuletas de dos centímetros de ancho, es decir, unas cincuenta hojas cada una con cuatro diapositivas impresas en miniatura. Después de flipar un poco ante semejante chuleta seguimos repasando.


Llegan las cuatro y el examen se supone que empieza a las cuatro y diez. Decidimos llegar un poco antes a la clase designada no vaya a ser que aquí les dé por seguir un ritual extraño antes de cada examen, quien sabe, a lo mejor comerse una salchicha grasienta todos juntos o cantarle una canción al profesor (otra cosa me extrañaría más). Llegamos pues a la clase en cuestión diez minutos antes de la hora y nos encontramos a todos los alumnos ya sentados cada uno en donde le dá la gana. Nos buscamos un par de sitios hacia el fondo y sacamos un boli, hasta ahí más o menos todo normal (sin contar con que los alumnos esperan al profe ya sentados dentro de la clase).


En ese momento, ya sentados en clase y con el boli listo para empezar, fue cuando empezó mi mirada sucia. Resulta que mirara a donde mirara veía chuletas por todas partes. El chico que estaba a mi lado (un vigallón de más de treinta años) comprimía sus chuletas en una cajetilla de tabaco. Uno de los de delante cubría la palma de su mano con un porrón de términos extraños. Más adelante, dos que estaban sentados muy juntos organizaban unos folios con las transparencias en miniatura, osea, en plan chuleta normal pero sin recortar...total, ¿Para qué?. Mirara a donde mirara me encontraba con alumnos organizando sus apuntes en miniatura...quién sabe, igual no eran chuletas y aquí les mola lo de dejarse la vista al estudiar.


En plena orgía de chuletas llegó el profe y todos siguieron a lo suyo (eso sí, más disimuladamente) mientras el profe soltaba el típico rollo de “no os olvidéis de poner el nombre”, “quiero respuestas precisas”, “leer las perguntas bien antes de responder”… que no es por nada pero en alemán suena mucho más importante. Dicho esto, empezó a repartir los folios y ya dejé de ver chuletas por todas partes y me concentré en lo que tenía que hacer.


Ahora estoy esperando a que salga Peibol y mientras veo como van saliendo nuestros compañeros guardando las chuletas en el bolsillo todos sonrientes, un cachondeo vamos.


Y a mi que me daba miedo haberme anotado unas cuantas palabritas en la palabra “chuleta” del diccionario español-inglés que nos dejaron llevar...




Por cierto, que en Viena son muy pijos y muy raritos, pero los coches de policía no suenan como la primavera de Vivaldi, unos mínimos! Son más bien como un ruidito cojonero pesadito en plan tiruriru tiruriru tiruriru. 

Y como estamos en época de estudio os dejo una nueva encuesta relativa a los exámenes,  y hasta más ver!

sábado, 21 de noviembre de 2009

Los Erasmus también estudiamos

Pues sí, y como aquí las asignaturas empiezan y terminan cuando les da la gana se puede decir que estoy en una de mis varias semanas de exámenes de este semestre. Por una parte está bien porque te vas quitando asignaturas del medio pero por otra es una mierda porque en vez de chapar todo junto en febrero te lo vas repartiendo en distintas semanas durante todo el año (uy no! eso es bueno!).

Así que lo dicho, me vais a permitir que estos días solo actualice si tengo algo especialmente interesante que decir (no como de costumbre). Lo que puedo adelantar es que un día de estos toca entrada relativa al traductor de Google, sí, ese que es totalmente incompatible con el alemán. Y aunque ya lo contaré más adelante os avanzo algo que he  descubierto a base de traducciones automáticas y de darme cabezazos contra la pared: el alemán se escribe al revés, esto es, el verbo nunca va donde tiene que ir casi siempre sin conjugar. Por ejemplo: En alemán "Yo quiero comer patatas fritas" se dice "Yo quiero fritas patatas comer", y así es como lo traduce el pobre Google Translate.

Que bueno, para frases facilitas como ésa está bien, pero el otro día lo utilicé para responder a una encuesta que nos había pasado un profe en clase y me encontré con que tenía que responder a la siguiente pregunta "Considero que la carga de combustible del evento con las Naciones Unidas no cumple". Y no, la palabra United Nationen no aparecía por ninguna parte en la pregunta original en alemán, ni siquiera la abreviatura!! ¿Qué puse? Pues por supuesto que sí!

jueves, 19 de noviembre de 2009

¡Caramba!

La cosa prometía. Austria-España en Viena, ciudad donde hace un año se ganó la Eurocopa. En un principio pensamos en pagar once euros e ir al campo a ejercer de fans nº1, pero entre que una no es muy aficionada al fútbol y que la gente tenía clase hasta tarde decidimos intentar llevarnos bien con los jefes del Heimbar y llevarles un poco de clientela, aprovechando que ayer era miércoles y por lo tanto día de apertura de tan honroso local.


Los propios periódicos austríacos no preveían un glorioso resultado, y quizás por ello se dedicaron a alabar las cualidades de los “spanier” en los días previos al partido. Para ello utilizaban expresiones sacadas de vete-tú-a-saber-donde entre las que solo faltaba un recórcholis o tal vez un recáspitas.






Bueno, a lo que vamos. Ayer a eso de las nueve menos cuarto (hora de comienzo del partido) habíamos quedado con varios vecinos y amigos para ir al Heimbar y así disfrutar de la compañía de gente austríaca viendo el partido. A pesar de que el lunes nos habían dicho que sí que lo iban a poner en la tele, cuando llegamos nos dijeron que nos teníamos que esperar doce minutos (más el descuento) a que terminara otro partido que ellos estaban viendo con escaso interés. Como la semana anterior ya nos habían tocado un poco las narices con lo de los cacahuetes y en este partido doce minutos podían significar un par de goles decidimos hacernos los chulitos y largarnos a la sala de tele. Aunque claro, al cabo de un rato la sed hizo que nos tragáramos nuestro orgullo y fuéramos a comprarles bebidas a los del Heimbar. Qué se le va a hacer.






La sala de tele resulta ser una sala bastante tocha con sofás y una tele pequeñita pero bien situada. Así que tiramos de panchitos, palomitas y hasta un buen trozo de tarta aportado por el eslovaco y nos lo montamos bien. En la siguiente foto se puede comprobar que ver el fútbol lo veíamos, pero ¡el comer que no falte!.






Noventa minutos después (con cinco goles a nuestro favor) decidimos irnos al Heimbar a sonreírles un poco a los camareros austríacos, que a este paso creemos que nos odian de verdad: el otro día ganamos el torneo a sus amiguis, ayer España gana a Austria de paliza y nosotros se lo refocilamos...en fin, que visto lo visto ya toca cambiar la encuesta porque ahora ya es un poco evidente que gracia lo que se dice gracia no les hacemos. Y hablando de encuestas, a ver quién se atreve con la nueva!

martes, 17 de noviembre de 2009

Crónica de una final anunciada

Hoy, lunes 16 de noviembre a las 8 P.M fue el momento elegido por ambos equipos para celebrar la gran final del torneo. Por un lado: Peibol y Avni (nuestro vecino albano-sueco) acudieron a la cita seguros de si mismos y dándoselas de duros. Por el otro: Tomás (eslovaco) y yo nos mentalizamos duramente y planeamos una estrategia bien definida y estudiada.


La final constaba de tres partes: Billar, futbolín y dardos; y el esquema era sencillo: el que ganara dos o más juegos sería el vencedor. Como mi equipo era técnicamente un poco inferior elegimos nosotros el orden de los partidos, que fue el siguiente.


Primero futbolín. Más que nada porque los flipadillos de nuestros contrincantes parecen haber pasado su vida entre mesas de futbolín. Así que nada, como era de esperar nos ganaron con facilidad y ya se creyeron ganadores.






Luego vinieron los dardos, donde Tomas y yo teníamos verdaderas aspiraciones de triunfo. El caso es que yo creo que Peibol y Avni trucaron la partida (como se puede ver en la foto anterior). Aún así, fuimos todo el rato por delante, pero claro, como los listillos tenía miedo se dedicaron a desconcentrarnos y a hacernos reír y al final llegamos a los últimos puntos bastante empatados. En la siguiente foto podéis ver claramente como ambos me están desconcentrando en pleno tiro.






Se trata de un juego en el que tienes que hacer 401 puntos exactos, y por lo tanto al final te puedes pasar un año tirando dardos hasta que aciertes exactamente en la cantidad que tienes que sacar. Y yo no es que me esté justificando, ¡pero nosotros teníamos que hacer 2 puntos y ellos 16! y claro, como Peibol estaba de suerte, pues ale, 2-0 para los listillos.


A pesar de que ya habían ganado decidimos jugar aún así la partida restante de billar, más que nada para intentar hacer por lo menos el punto del honor, y lo hicimos! Claro, los otros ya estaban todos contentos celebrando la victoria y tan listos fueron que metieron la negra, ja!







De todas formas, los vencedores se olvidaron de sacarse una foto en plan VENCEDORES :), así que no hay ninguna prueba gráfica de su victoria. Sin embargo si la hay de que los pseudo-perdedores-casi-ganadores no perdimos la sonrisa en ningún momento, porque nos dimos cuenta de que nuestro día de gloria está muy, muy cerca...mucho más de lo que ellos (y seguro que muchos de vosotros) piensan.





Y bueno, por mi bien no debería pero tengo que contarlo. Resulta que antes de la partida estábamos cenando algo en la cocina cuando a los listillos (Peibol y Avni) se les ocurrió hacer una apuesta. Si ellos ganaban podrían preguntarme en cualquier momento, a cualquier hora y en cualquier lugar “Who is the best?” // “Quién es el mejor?” y yo tendría que responder “You are the best, boss” // “Tu eres el mejor, jefe”.  Si yo ganaba sería al revés, así que acepté la apuesta.


Y perdí...


Y así hasta el 17 de diciembre...


Y comparto cocina con ambos...


(Voy a considerar seriamente la opción de mudarme a otra planta)

domingo, 15 de noviembre de 2009

En Viena ya es navidad

Pues sí, en Viena la navidad empieza el 14 de noviembre. ¿Y porqué exactamente hoy? Pues porque hoy han abierto todos los Christkindlmarkt de la ciudad. La traducción de Christkindlmarkt viene siendo “mercadillo de navidad”, pero aquí no son unos mercadillos de navidad cualquiera, si no que son el orgullo de la mayoría de los vieneses. Como mínimo cada distrito tiene su mercado y si no te los visitas todos antes de fin de año eres considerado poco menos que un hereje.






Tanto nos habían hablado de los Christkindlmarkt éstos que después de varios días de clases y preparaciones intensivas de presentaciones decidimos que era hora de salir a conocer de cerca una de las más míticas tradiciones de Viena. Así que con nuestro amigo español (sí, ese con el que comparto mi buddy), el sueco y su novia austríaca y los otros dos coreanos nos plantamos en el Christkindlmarkt del Rathaus. Que por cierto, Rathaus significa ayuntamiento y no “casa de ratas” como alguno de vosotros seguro que había auto-traducido rápidamente ;).


El caso es que a mi así de primeras me daba un poco de pereza lo de plantarse en un mercadillo de navidad un 14 de noviembre, pero yo no sé qué pasa en estos sitios que nada más llegar te invade una sensación de espíritu navideño que hace que te olvides de todos tus sentimientos anti-consumismo-navideño que puedas tener. Creo que ahí está el truco. Gorritos de papá Noel por todas partes, chocolatinas, luces diferentes en todos los árboles, dulces, frío, bufandas, perritos calientes...¡ si es que solo faltaba la nieve para estar en una postal!






Una vez realizada la primera ronda turística para sacar fotos decidimos probar el punch, que no es otra cosa que un vino de baja graduación muy dulce que se sirve caliente!! si sí, caliente en plan queimada pero mucho más suave. No estaba malo y aunque alguno no se lo terminó para la foto quedó muy mono.





Y después de tanta dosis de ambiente navideño en pleno noviembre nos fuimos hacia el centro con la intención de tomar algo y pronto pa casa. Pero claro, Viena es Viena, y la oportunidad de pasear por las calles iluminadas con una temperatura más o menos agradable no puede desperdiciarse así como así.







En esta foto se puede ver la que de momento es mi plaza/calle ancha favorita de esta ciudad. Siempre hay un músico diferente tocando sea la hora que sea, hoy era un violinista que tocaba tangos. Y la plaza, pues aunque aquí la veis muy tranquilita la verdad es que tiene de todo: una heladería muy grande, una tienda pija de Nexpresso, un monumento dedicado a la peste, y hasta un callejón que la atraviesa y desemboca en una pequeña iglesia.

Pues nada, esta ha sido nuestra noche de hoy, que ha acabado pronto porque mañana hay bastante que hacer. No ha sido lo que se entiende por típica noche de sábado Erasmus pero nos volvimos contentos y con las pilas cargadas, porque como dijo Javi “Tenemos la suerte de poder ver estas calles con toda la pachorra del mundo, parándonos donde los turistas no pueden pararse, y decidiendo en cada momento a donde queremos ir sin preocuparnos del mapa.