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viernes, 11 de septiembre de 2009

De cómo ENNB pasó a ser un barrio con encanto

Serían alrededor de las 8h30 de la mañana cuando pasé por delante de la cocina comunal que tengo asignada en la residencia. En ese momento me di cuenta de que nada de lo que en ella había me pertenecía, y empecé por lo tanto a sospechar que el plan ideado para la tarde no era tan descabellado. Pero bueno, es mejor no adelantarse y empezar por el principio.
Alrededor de las diez de la noche de ayer, aún con los deberes de alemán sin hacer pero con este vuestro blog ya actualizado, Peibol y una servidora decidimos que ya era hora de empezar a conocer gente en la residencia. El caso es que tras mucho pensar y darle vueltas al asunto llegamos a la conclusión de que la vida social en este lugar transcurre en las cocinas, ya que las salas comunes siempre se encuentran cerradas (y sí, tenemos llave, pero si dentro no hay nadie es difícil encontrar con quien fomentar nuestra vida social). Así pues, ¿qué necesitábamos para poder entrar en la cocina sin que se nos notara mucho nuestra condición de pardillos recién llegados? Comida! Bien, ¿y para cocinar la comida? Perfecto, utensilios de cocina! Llegados a este punto decidimos averiguar cual es el mejor sitio para comprar utensilios primero (y comida después) en ENNB (Este Nuestro Nuevo Barrio). He aquí nuestra sorpresa cuando descubrimos que aunque en Viena no hay Decatlon (gran atraso por cierto), SÍ hay .....................................trrrrrrrrrrrrrrr........un IKEA que............... se encuentra donde? ............Yeahhhhh, en ENNB!
Es importante mencionar que una vez realizado este descubrimiento pasamos a referirmos a ENNB con otro tono de voz, porque sí, un barrio del extrarradio no deja de ser un barrio del extrarradio, pero un barrio del extrarradio con IKEA…….eso ya es más bien una zona ligeramente alejada del centro si bien en continuo crecimiento y con visitas constantes de gente de fuera, y como tal, debe ser respetado.
Así pues, una vez situado en el mapa el susodicho IKEA nos dispusimos a organizar el asalto a nuestro objetivo. El día D se decidió (por necesidad) que fuera el día de hoy (11 de septiembre para más inri) y la hora H se fijó a las tres de la tarde. El equipamiento necesario se acordó que sería ropa cómoda, estómagos llenos con la digestión ya realizada, mochilas lo más vacías posible para meter el botín, algo de dinero (no mucho) y una lista con las cosas necesarias que por supuesto iría creciendo a lo largo del día.
Todo salió como se esperaba, a la hora H del día D nos encontramos en el lugar I (de IKEA) para comenzar a inspeccionar el terreno. Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que sin un diccionario no haces nada en un IKEA extranjero (y más si es alemán). Por suerte lo llevábamos encima, aunque no nos libró de pasarnos media hora delante del estante de las cacerolas intentando adivinar cuál era la que costaba 5.99 y no 19.95… porque parece ser que aunque en España las cacerolas son cacerolas y las sartenes sartenes, en un IKEA austríaco las cacerolas de toda la vida pueden ser topfer, trepfelen y algunos palabros más.
Para no extenderme mucho sólo diré que el asalto duró unas dos horas y el resultado fue más que satisfactorio. Como se puede ver en la imagen, entre el botín recaudado podemos encontrar dieciséis cubiertos, siete platos, un tazón, seis vasos, un despertador, dos toallas, dos archivadores, un bloc de notas, jabón de manos, una sartén, una olla, tres tuppers, ocho perchas, y alguna que otra cosilla. Todo eso por apenas 50 €, y sin casi moverse de casa.



Damos gracias pues a nuestro barrio, por tener IKEA, y por supuesto a IKEA, por existir y por hacerle la vida un poco más fácil a los ERASMUS que tanto sufrimos ^^.
Mañana más y mejor, no sufráis!